Capturar agua con zanjas de infiltración

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Para comenzar un proceso de siembra o reforestación, uno de los temas críticos es el agua. Las zanjas de infiltración o acequias son técnicas de bajo costo, ideales para retener el agua y permitir que se infiltre lentamente en el suelo. También son muy útiles en cultivos y terrenos en pendiente.

Para qué sirven: Las zanjas son canales que se construyen de forma transversal a la pendiente para retener, conservar y ayudar a infiltrar el agua de lluvia que cae en las laderas. Se recomiendan en zonas con poca lluvia. Sirven para reducir los procesos de erosión, hacer trampas de materia orgánica y capturar agua de manera natural.

Cómo se construyen: Las zanjas se pueden construir con tracción animal con bueyes. Si es necesario, al final de cada acequia se pueden abrir pozos para la infiltración del excedente de agua. Cada zanja necesita la siembra de barreras vivas en el borde superior, para que los sedimentos arrastrados no provoquen erosión o destruyan la zanja cuando bajan. Al mismo tiempo, las barreras vivas estabilizan la parte superior y evitan que se desmorone.

Zanjas a desnivel: En zonas con mucha lluvia y con suelos de poca capacidad de infiltración se pueden hacer zanjas a desnivel, es decir que se construyen con un desnivel del 1% en dirección transversal a la pendiente, para recibir el agua de escorrentía y drenar el exceso de agua fuera del área de cultivo sin provocar erosión. También necesitan de barreras vivas en la parte superior. Mientras menos capacidad de infiltración, más profunda debe ser la zanja.

Nivel en A: Para realizar las zanjas a nivel se utilizan estos “niveles en A”. Cuando la plomada está en el centro, ambos costados de la A nos muestran por donde debe ir la zanja. En el caso del desnivel, se debe calcular una caída de 1º.

 

Recogido del conocimiento colectivo de: Nina Duarte, Miguel Torske, George Fletcher y Pancho Loaiza.Libro Proyecto Red SICTA del IICA. Fotos: George Fletcher,  Miguel Torske y Daniela Borja K.